Es muy frecuente que, al trabajar con números, tengamos que utilizar valores aproximados. A veces, lo hacemos porque nos resulta más cómodo pero, en otras ocasiones, nos vemos obligados a usarlos porque no conocemos el valor exacto y nos resulta muy difícil o imposible obtenerlo. Por otro lado, cuando realizamos mediciones obtenemos valores generalmente aproximados. En cualquier caso, es fundamental controlar el error que cometemos en dicha aproximación para decidir si el valor aproximado es suficientemente bueno o no. Vamos a comenzar estudiando el caso en el que conocemos tanto el valor real como el valor aproximado. Es una situación muy frecuente. Se da, por ejemplo, siempre que decidimos redondear un número conocido, considerando solo algunas de sus cifras (las llamadas, cifras significativas ). En este caso, es muy fácil conocer el error cometido en la aproximación. Definimos el ERROR ABSOLUTO como la diferencia entre el valor real y el valor aproximado, considerada en ...